La lisiba, lejÃa artesanal
En el campo no todo es la limpieza de nuestro organismo, ni mucho menos. También es muy importante la limpieza de nuestro hogar y sus utensilios, asà como la ropa. En los tiempos en que no existÃan los fuertes productos que hoy tenemos para extraer la suciedad, quitar la grasa y todo eso, la gente también elaboraba sus propios productos
La lisiba era uno de ellos y de los más apreciados. En aquellos tiempos en que las grandes coladas del hogar se hacÃan dos veces al año, en primavera y otoño, era cuando se aprovechaba para elaborar esta lejÃa primitiva. Tras haber lavado bien las sábanas, toallas y demás grandes telas en el rÃo, apaleándolas, frotándolas con jabón de sosa y grasa y enjuagándolas, se procedÃa a pasarlas por la lisiba. Se cogÃa un gran barreño de metal con un agujero en el fondo y se colocaban las prendas aún enjabonadas. Sobre ellas una tela basta y un buen montón de cenizas de madera. Entonces se procedÃa a ir echando agua caliente sobre ellas de manera que fuera filtrando por toda la ropa y saliendo al final por el fondo del barreño. Este proceso de hacÃa una y otra vez, hasta que el agua saliera amarillenta. Era entonces cuando la lis
iba habÃa ganado todo su poder limpiador.
Además de dejar la ropa bien limpia, este agua llamada lisiba se utilizaba posteriormente para limpiar los cacharros de la casa, vajilla, cuberterÃa, peroles, la grasa de los muebles y la cocina, etc. Los minerales de la ceniza absorvidos por el agua tenÃan una función desengrasante muy importante habÃa quien la guardaba y la usaba incluso para lavarse el pelo. Se le podÃan mezclar hierbas aromáticas para obtener variantes perfumadas.
Estos productos tradicionales han sido usados toda la vida y, aunque ya han perdido su valor, hay quien todavÃa los elabora para su propio uso. Esto mismo pasa, por ejemplo, con el jabón que ya veremos en otra ocasión. Un abrazo.
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