La garrota, fundamental en el campo
Dicen que el perro ha sido siempre el fiel compañero del hombre, pero es mentira. La mejor amiga del hombre es la garrota y os contaré por qué.
Algunos pensaréis que es como un bastón pero en rústico. Craso error. La garrota es la madre del bastón, tan fino éste y de caros materiales. Las primeras herramientas del hombre fueron palos, palos sin trabajar que con el tiempo aprenderÃan a transformar a su antojo. Fue en ese momento cuando surgieron las primeras garrotas o trancas. De hecho, sus usos primigenios continúan vigentes: defenderse o atacar animales y hombres y ayudarse al caminar.
Con el tiempo el hombre se fue refinando. Se buscaban maderas más adecuadas a la forma que necesitaban, se tallaban con machetes para darle una ligera curvatura superior donde apoyar la mano,… aunque sus usos continuaron siendo los mismos.
La garrota no ha variado mucho con la historia, se ha podido tallar algo más para darle al mango formas originales, se le han puesto puntas de hierro para evitar su desgaste (o para atizar mejor al contrincante) incluso las he visto con arpones para cazar lagartos. No obstante, sigue siendo la misma.
Para los rústicos se convierte en una extensión más de su cuerpo, sirve para bajar la rama de un árbol hasta nuestra altura, comprobar la profundidad de un arroyo, espantar al vecino que nos roba los tomates, incluso para jugar… pero ciertamente resulta de gran ayuda al caminar, subir cuestas y ante todo para las personas mayores.
¿Cómo hacer una? Deberemos buscar una vara de un grosor entre dos y cuatro centÃmetros (es más o menos cómo lo harÃa yo) de cerezo, almendro,… alguna madera elástica y resistente. Es importante que esté viva, de este modo aplicando calor podremos doblar uno de sus extremos hasta darle la forma deseada. Entonces deberemos atarlo hasta que se seque para que quede con la forma, lijarla bien, quitarle los nudos y aplicar la decoración y barnizado que más nos guste. Incluso le podemos hacer con un trozo de chapa un tapón para la punta y que no se estropee.
Os dejo Un juego de pastores: el sombrerete por si queréis practicar con vuestra garrota. Un abrazo.
Imagen: Marqabr
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Junio 8th, 2009 a las 11:50 am
Qué recuerdos me ha traÃdo tu entrada de hoy. En el pueblo habÃa un señor mayor con muy malas pulgas y más de una y más de dos veces, hemos tenido que ir sorteando su garrota, la cual, si te daba en el lomo, picaba y mucho!!!!.
La verdad es que tiene más encanto la garrota, que el bastón fino…
Besos!
Junio 8th, 2009 a las 7:14 pm
Creo que señor mayor con malas pulgas y garrota son conceptos que van unidos jajajaja Yo conocà a varios, pero debo reconocer que también hay algunos afables
un abrazo