No solo de tráfico vive el hombre
Todas las mañanas salgo de nuestro pueblo de residencia y engancho un carril bici cercano. La parte del recorrido que menos me gusta es esta, precisamente, pues tengo que ir por una carretera actualmente en obras, o sea, sin arcenes. Pero una vez que entro en el asfalto rojo ya es otra cosa. Es como un parque de atracciones para bicicletas, no hay coches que te molesten, autobuses que te echen el humo a la cara ni motos que te hagan hagan salir de la vÃa. Desde que era un chiquillo me ha gustado ir por la calle pisando las baldosas rojas, procurando no pisar las llagas entre unas y otras. No os creáis que soy un copión de Jack Nicholson, yo por aquel entonces no habÃa visto aún esa pelÃcula. Pero hoy dÃa sigo un poco igual, procuro ir esquivando con la rueda de mi bicicleta las hojas que hay en el camino, como en zigzag.
No suelo encontrar mucha gente en mi camino, esta mañana llevaba a unos metros por delante a un muchacho, supongo que más o menos de mi edad. El carril de vez en cuando hace giros bruscos para amoldarse a calles o carreteras y en determinado momento hace una curva de 90º con poca visibilidad, más bien ninguna. Yo suelo, en estos casos, ayudarme con las sombras para ver si viene alguien por el otro lado. A veces el sol no acompaña pero esta mañana cuando el muchacho iba a tomar la curva he visto la sombra de alguien que también la tomaba por el otro lado. Sin pensarlo mucho le he voceado, ¡CUIDADO!, viendo el desastre en el horizonte pero por lo visto ha sido casi peor. El muchacho, supongo que asustado, ha mirado hacia atrás justo cuando tomaba la curva con lo que ha chocado con un señor de calcetines deportivos por las rodillas y bañador con la camiseta arremetida. Han dado un triple tirabuzón con pértiga que ya quisieran muchos olÃmpicos, el de la bicicleta por los aires ha acabado en un seto y el de los calcetines tiene que haberse hecho un buen costrón en el culo.
Hasta aquà todo bien, o más o menos. No habÃa daños de envergadura, la bici estaba bien, el costrón supongo que cicatrizando y el muchacho, aparte de la flora en su cocorota, también bien. Pero en esto que el señor de los calcetines ha empezado a increparnos (sÃ, a mà también) que hay que ver cómo vamos con las bicis. El muchacho, aturdido por el tirabuzón, no acertaba a decir nada mientras el otro continuaba con el carrete. Yo, por mi parte, lo flipaba (joer, qué retro suena esto ya). Cuando me ha hinchado las narices he aprovechado, lo reconozco, para soltarle todo lo que me ha ido surgiendo en mi experiencia por el carril bici a lo largo de estas semanas:
- Está muy bien que aparte de las bicicletas la gente aproveche el carril bici para pasear, correr, etc. Más aún en vista de los pocos espacios de ocio de las ciudades.
- No obstante, mucha gente no tiene sentido común. Todos los dÃas me cruzo con peatones que aún viéndome de frente no se apartan, tengo que frenar, echarles la mirada de la muerte y pasar como puedo. Me pregunto si algún dÃa les diera un restregón con el manillar qué me dirÃan… supongo que lo que este hombre de los calcetines.
- Los peatones se creen con todo el derecho a usar el carril bici pero no se dan cuenta de que precisamente es para bicicletas, ya que lo usan deberÃan ir con cuidado y procurando no entorpecer, también por su propio bien.
- A nadie se le ocurrirÃa ir andando por mitad de una autovÃa y ni siquiera apartarse cuando viene un coche.
- Por último le he dicho que en este caso concreto la culpa habÃa sido suya por ir en una curva por mitad del carril bici, ni siquiera usando el carril de la derecha.
En fin, el hombre seguÃa encerrizao con su historia de la juventud, las bicicletas y los vándalos, ni siquiera se le ha ocurrido preguntarle al muchacho cómo estaba (y eso que habÃa volado sus buenos metros) y nos hemos ido a nuestros respectivos trabajos con un gran asombro.
Está visto que los peligros no están solo en el coche o la moto, también los puede encontrar uno en el mundo de los peatones (una de esas palabras que no sé si odio o amo). Si es que el mundo se ha confabulado contra los ciclófilos. Un abrazo y cuidado con esos peatones.
…………………………..
Puede que también te interese:
- Voy a trabajar en bici acuática
- Oda al campo
- Fisgón de autobús

Junio 30th, 2009 a las 10:29 am
jajajaja! me rÃo por varias cosas…una por tu entrada estilo Juancar…otra porque yo soy de las despistadas que van por el carril bici y siempre termino llevandome unos sustos que no veas (voy con el MP3, asà que, soy un peligro con patas) y otro motivo por el que me rÃo es porque las caÃdas me dan risa…e imaginarme la que has vivido me hace reÃr..jeje.
En fin, que no te olvides del casco, que parece una tonterÃa, pero los viejetes que nunca tienen la culpa de nada, tienen mucho peligro con un bastón en sus manos, avisado estás!!! jajaja.
P.D: En este mi curro, hay una señora que no termina de jubilarse y que tiene 68 años. Es como una abuelilla y siempre cruza por donde no debe, nunca por el semáforo y cuando viene algún coche no te creas que corre (no puede!), la tÃa coge y empieza a frenar a los coches con el brazo como si fuese un policÃa…y todavÃa se queja de que van como locos…cualquier dÃa tenemos una desgracia.
Junio 30th, 2009 a las 11:04 am
Umm, ¿quien es juancar?
Jaja, me parece que no eres la única que se lleva sustos. Lo del mp3 me recuerda un dÃa que me junté también en el carril bici con una señora de mediana edad. Cuando llegué a su altura le di al timbre para que se echara a un lado, pero la señora como si nada. Volvà a darle hasta machacarme el dedo pero nada. Le dije que si le importaba echarse a un lado pero ni me miró y se lo volvà a decir a grito pelao con el mismo resultado. Al final me salà por un terraplén junto al carril bici y la adelanté. la señora por lo que pude ver llevaba los cascos puestos.
La lástima es que no me dio pie a discutir con ella jajaja un abrazo y cuidado con esos peligrosos ciclitas