El diluvio
En esta ocasión os quiero contar algo de historia, os voy a hablar de Egipto. Tradicionalmente el rÃo Nilo ha dado la vida a Egipto, llámese faraónico, fueran paganos, cristianos o musulmanes. Este largo rÃo siempre ha proporcionado al paÃs su riqueza, una vÃa de transporte extraordinaria y fertilidad. Todos habréis oÃdo hablar de sus famosas crecidas. Una vez al año, su caudal aumentaba considerablamente de modo que inundaba las riberas y tierras de cultivo colindantes. Para precedir estas crecidas, los egipcios colocaron nilómetros, herramientas de medición, pero esa es otra historia. Estas inundaciones que pudieran parecernos catastróficas, eran la verdadera fuente de riqueza del paÃs. El rÃo, a su paso, arrastraba gran cantidad de limo y material orgánico y lo depositaba sobre los campos. Una vez que el nivel del agua volvÃa a la normalidad los terrenos de cultivo resultaban estar bien preparados para la cosecha.
Os hablo de esto, creo que a pelo con la situación actual de lluvias y desbordamientos de nuestro paÃs. En nuestro caso, también hemos tenido el desbordamiento del rÃo que pasa junto a nuestro terreno. Cuando los vecinos van poco a poco ganando espacio al cauce de un rÃo, por poca agua que este tenga en un momento concreto, puede pasar lo que nos ha pasado, en efecto. Cuando vienen grandes lluvias el rÃo se desborda y los terrenos colindantes se inundan. La lástima es que en este caso, más que traer el rÃo se está llevando la tierra de nuestra huerta. Creo que es una gran lección a tener en cuenta para el futuro, más aún ahora que estamos empezando.
Por cierto, ¿sabéis que Egipto está perdiendo fertilidad a pasos agigantados? Hace unos añicos los grandes dirigentes de este paÃs decidieron que no se podÃa vivir pendiente todos los años de una gran crecida que arrasaba tierras de cultivo, viviendas de gente osada y todo eso. Por ello se decidió construir la gran presa de Aswan, que aguanta las grandes crecidas y va regulando la salida de agua. Gracias a estas grandes mentes los egipcios han ganado en tranquilidad, pueden hacerse chabolas a la orilla del rÃo y no tienen cocodrilos (quedaron por encima de la presa) con cada crecida. Pero, amigos, resulta que las tierras poco a poco están perdiendo la tan codiciada fertilidad que hizo célebre a este paÃs en la antigüedad. Sin el aporte orgánico del rÃo las tierras se están convirtiendo en lo que los rodea: desierto. Hay cosas con las que no se puede jugar. Un abrazo a todos.
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Enero 8th, 2010 a las 8:00 pm
Oye, muy bien la historia de los egipcios. Me ha recordado el caso de la desgracia de Biescas, dinde murieron muchas personas de un camping porque cambiaron el cauce de un rÃo anteriormente. Y es que con la naturaleza no se puede hacer lo que nos dé la gana. Sigue asi, Gamusino, muy interesante, como siempre. No quiero parecer forofo, pero me compré el libro de Walden porque lo que leà de éste en internet-además de aqui- me gustó. Un conocido me dijo que le encantó.
Bueno gracias. Y hasta otra.
Enero 16th, 2010 a las 6:21 pm
Muchas gracias AgustÃ, me alegra que las referencias que os voy ofrenciendo os resulten de interés. Cuando te lo termines nos comentas qué te ha parecido. Un abrazo!